En Colombia, la mayoría de ciudades cuentan con sistemas de acueducto que entregan agua potable, es decir, agua que cumple los requisitos microbiológicos y fisicoquímicos establecidos por la normativa. Sin embargo, que un agua sea potable no siempre significa que sea saludable.

La potabilidad es un estándar mínimo pensado para evitar riesgos inmediatos, especialmente microbiológicos. Pero en la actualidad, con la presencia de microplásticos, contaminantes emergentes, restos químicos y residuos en las tuberías internas, surge la necesidad de entender la diferencia entre “apta para el consumo” y “óptima para la salud”.

En este articulo te explicamos, de manera clara y basada en evidencia medica, qué distingue un agua potable de un agua saludable y por qué cada vez más hogares complementan el agua del grifo con filtración doméstica.

¿Qué significa que el agua sea potable?

La potabilidad se define por normativas como la Resolución 2115 de 2007 en Colombia y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas normas establecen parámetros microbiológicos, físicos y químicos que deben cumplirse para que el agua sea considerada apta para el consumo humano.

Un agua potable:

  • Está libre de microorganismos patógenos.

  • Mantiene niveles controlados de sustancias como turbiedad, nitratos o metales pesados.

  • Contiene dosis seguras de desinfectantes como el cloro.

Su objetivo es proteger frente a enfermedades de origen hídrico.

Pero la potabilidad responde a un estándar mínimo, no a un ideal de bienestar.

¿Qué significa que un agua sea saludable?

Un agua saludable es aquella que, además de ser microbiológicamente segura, resulta confiable desde una perspectiva de bienestar integral.

Para que un agua sea realmente saludable debería:

  • Tener niveles bajos de cloro residual y de sus subproductos.

  • Reducir la presencia de microplásticos, que aún no están regulados.

  • Minimizar la exposición a contaminantes emergentes como PFAS o residuos farmacéuticos.

  • Presentar mejor sabor, olor y claridad, lo que favorece la hidratación diaria.

  • Mantener minerales beneficiosos presentes de forma natural.

En otras palabras, un agua saludable va más allá de cumplir la potabilidad: apunta al bienestar y a reducir la exposición acumulativa a sustancias no deseadas.

¿Por qué un agua potable no siempre es un agua saludable?

Aun cuando cumple la normativa, el agua que llega al grifo puede contener elementos que no generan un riesgo inmediato, pero que no son ideales para el consumo cotidiano.

a) Cloro y subproductos de la desinfección

El cloro es indispensable para mantener el agua segura en la red. Sin embargo, en el punto de consumo puede resultar excesivo y dar lugar a subproductos como los trihalometanos (THM), que la OMS recomienda mantener lo más bajos posible.

b) Metales procedentes de las tuberías

En muchas edificaciones, especialmente antiguas, las tuberías pueden liberar plomo, cobre o hierro, incluso si el agua que envía la empresa prestadora es segura.

c) Microplásticos y partículas finas

Están presentes en sistemas urbanos de todo el mundo y aún no existe una regulación específica sobre su concentración máxima.

d) Contaminantes emergentes

Trazas de pesticidas, herbicidas, compuestos orgánicos persistentes (como PFAS) o residuos farmacéuticos pueden encontrarse en concentraciones muy bajas, pero presentes.

e) Variabilidad dentro de la ciudad

La calidad del agua no es idéntica en todos los barrios: depende del estado de las redes internas, la presión, el almacenamiento y las reparaciones.

Referencia del Dr. Carlos Jaramillo

En palabras del Dr. Carlos Jaramillo, médico reconocido en salud funcional:
“Cuando tú no filtras el agua, el filtro eres tú.”

Su mensaje refleja una realidad sencilla: todo aquello que no elimina el sistema de acueducto —incluidos microplásticos, trazas químicas o partículas metálicas— termina siendo procesado por tu organismo.
Puedes ver su explicación completa aquí:
https://doctoragua.es/agua-y-salud-dr-carlos-jaramillo/

Cómo la filtración doméstica complementa la potabilización

La filtración en el hogar no reemplaza al sistema público, sino que lo complementa en el punto donde la calidad puede variar: el grifo.

Los filtros domésticos permiten:

  • Reducir cloro y sus derivados → mejor sabor y olor.

  • Retener partículas, sedimentos y microplásticos.

  • Disminuir la presencia de metales solubles.

  • Reducir compuestos orgánicos derivados de procesos agrícolas o industriales.

  • Aumentar la confianza en la calidad del agua consumida.

Es una medida de salud preventiva, especialmente útil en hogares con niños, adultos mayores o personas que priorizan un estilo de vida saludable.

Conclusión

La potabilidad garantiza que el agua sea microbiológicamente segura y que cumpla con los parámetros básicos definidos por la normativa. Sin embargo, la evidencia científica disponible —incluidos los informes de la OMS sobre microplásticos en agua potable (2019), las evaluaciones de subproductos de la desinfección y las revisiones internacionales sobre contaminantes emergentes— muestra que hoy convivimos con sustancias que no siempre están reguladas, pero que pueden encontrarse en concentraciones muy bajas tanto en aguas superficiales como en redes de distribución.

A esto se suma la variabilidad que aportan las instalaciones internas de cada edificio, el estado de las tuberías, la presencia ambiental de microplásticos, y restos de compuestos químicos que pueden atravesar los procesos convencionales de tratamiento.

En este escenario, diferentes organismos internacionales (OMS, EPA) recomiendan reforzar el control del agua en el punto de consumo, especialmente para quienes desean reducir su exposición a compuestos químicos y mejorar las características organolépticas del agua que beben a diario. Esta decisión no sustituye la potabilización, sino que complementa lo que el sistema público hace muy bien: protegernos frente a riesgos microbiológicos.

Fuentes y lecturas recomendadas

Microplásticos en agua potable – Informe técnico de la OMS (2019)

Primer análisis sistemático de la OMS sobre la presencia de microplásticos en el agua potable y su posible impacto en la salud.

Documento de referencia:

World Health Organization. (2019). Microplastics in Drinking-water. Geneva: WHO.

Contaminantes emergentes en el agua – revisión científica global publicada en Journal of Hazardous Materials (2025)

Este estudio demostró que contaminantes emergentes como antibióticos, hormonas y disruptores endocrinos pueden estar presentes incluso en agua potable tratada, estos compuestos resisten los procesos convencionales de potabilización.

Documento de referencia:

Contaminantes emergentes seleccionados en el agua: Ocurrencia global, tecnologías de tratamiento existentes, regulaciones y riesgos asociados – ScienceDirect

Subproductos de la desinfección (Trihalometanos y HAA) – Evaluación de riesgos

En el primero la OMS reúne en un documento especializado  los riesgos a largo plazo de THM y HAA en agua tratada con cloro y en el segundo los autores revisaron el riesgo asociado del Cáncer de vejiga con la exposición prolongada a los Trihalometanos.

Referencias sugeridas:

trihalomethanes.pdf

Cáncer de vejiga y exposición a subproductos de la desinfección del agua mediante la ingestión, el baño, la ducha y la natación en piscinas | Revista Americana de Epidemiología | Academias de Oxford

 

 

 

Si deseas profundizar en las opciones disponibles —bajo mesón para soluciones fijas, sobre mesón para espacios versátiles o por gravedad para viviendas con baja presión— puedes explorar sistemas de filtración ecológica desarrollados en Europa y fabricados bajo estándares internacionales en Estados Unidos.
Estas tecnologías cuentan con más de diez años de experiencia en el mercado español y están diseñadas para adaptarse a las necesidades reales de los hogares en Colombia.

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